Opinión

La gran burbuja de Netflix

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La gran burbuja de Netflix
La sede de Netflix en la localidad californiana de Los Gatos.

Fachada de la sede de Netflix en Los Gatos, California. NETFLIX

Resumen:

Voy a decirlo antes de nada: Netflix ha cambiado la forma de consumir contenidos audiovisuales. Eso no se lo puede quitar nadie a una compañía que empezó despachando DVDs a domicilio y ahora mismo domina el mercado mundial de series y películas en streaming gracias a un modelo que muestra pocas debilidades. Sus producciones son, en la mayoría de los casos, muy atractivas y las facilidades que dan para verlas en múltiples dispositivos nos han hecho la vida más fácil.

Además, sus guarismos económicos no son malos. Acaban de publicar sus resultados financieros relativos al primer trimestre del ejercicio 2017, en el que los ingresos han alcanzado los 2.637 millones de dólares, más de 2.450 millones de euros. Esos datos llevaron las acciones a máximos históricos en el periodo de negociación pre market, alcanzando los 149 dólares tras cerrar la sesión bursátil en 147,25 dólares por título. Netflix ya vale 63.380 millones de dólares, casi 60.000 millones de euros.

Los inversores, sin embargo, sí castigaron este sobreprecio en el momento en el que la sesión de Wall Street se puso en marcha. La cotización de la firma californiana se dejaba hasta dos puntos y caía al entorno de los 144,5 dólares.

Las cifras se han quedado, en cualquier caso, por debajo de las previsiones del mercado. Sobre todo en la métrica más importante: los usuarios. Netflix esperaba alcanzar los 100 millones en todo el mundo en este trimestre, pero se han quedado bastante lejos. A más de cinco millones.

A cierre de marzo de 2017 Netflix tiene 94,36 millones de suscriptores y 98,75 millones de usuarios si sumamos a aquellos que todavía utilizan el servicio de reparto de DVDs en Estados Unidos. Tras vencer a las previsiones del mercado en ocho de las últimas 10 presentaciones de resultados, los gurús económicos de la firma se han quedado cortos.

Pero a los inversores les ha dado igual, como demuestran esos máximos bursátiles.

Los números, tal como alertaba ayer David Trainer, analista de New Construct, son débiles. “Netflix lo tiene muy difícil para justificar su valor actual. Tendrían que doblar sus márgenes, que ahora mismo son muy débiles. En algún momento las acciones van a recibir un golpe”, afirmaba Trainer, comparando la situación de la compañía con la que vive Tesla.

Reed Hastings, fundador y CEO de Netflix, también ha reconocido que no sabe hasta cuando podrán mantener esa escalada de valor bursátil. “Todo el mundo ha estado mucho tiempo preocupado por si podríamos mantener el crecimiento. Lo hemos hecho, pero eso no significa que sea una situación que vaya a durar para siempre”, explicaba en la conversación con los inversores.

A finales de 2016 Netflix sumó 7,05 millones de usuarios. Ahora sólo ha ganado 4,95 millones

El mayor lunar, ese que debería preocupar de verdad a los inversores, es el frenazo que ha sufrido el ritmo de adquisición de usuarios. En el cuarto trimestre del ejercicio 2016 Netflix aumentó los números en 7,05 millones de usuarios, una cantidad que en este primer tramo del año en curso se ha quedado en apenas 4,95 millones de usuarios.

La mejor comparación, en cualquier caso, es con el mismo periodo del año pasado. En el primer trimestre de 2016 Netflix sumó 4,51 millones de usuarios fuera de Estados Unidos y 2,23 millones dentro de sus fronteras, unas métricas que en estos resultados se han quedado en 3,53 y 1,42 millones respectivamente.

A nivel financiero, las reservas en efectivo también se ha reducido drásticamente respecto al cierre del año pasado. En ese momento se situaban en 1.467 millones de dólares, más de 1.370 millones de euros, de los que ahora quedan 1.077 millones de dólares, apenas 1.000 millones de euros. Eso se debe a la sangría que ha supuesto para Netflix ampliar a 130 los territorios en los que está presente. Estos requieren un nivel de inversión muy alto que está haciendo mella en las cuentas de la firma.

Eso va a ser un problema, ya que en 2017 la plataforma pretende aumentar el gasto tanto en producciones como en márketing para darles difusión. En cuanto a las creaciones propias, en 2016 Netflix dedicó 6.000 millones de dólares, más de 5.600 millones de euros, y este año aumentará la partida en más de 1.000 millones. En cuanto al márketing, precisamente esa será la cantidad que se gastará a lo largo del ejercicio para sumar nuevos usuarios y, sobre todo, mantener a los que tienen.

Netflix invertirá 1.000 millones en márketing y 7.000 en producción de contenidos

Esa es otra de las complicadas misiones que afronta casi a diario la compañía. Sus usuarios son tremendamente volátiles, no están atados con ninguna permanencia y tienen la baja al alcance de un clic. Así, Netflix vive bajo una presión continua de alimentar la rueda de los contenidos para evitar la fuga a una competencia que es cada vez más potente. HBO ya ha iniciado su expansión internacional y Amazon Prime Video es una más que seria rival. A eso hay que sumar los operadores tradicionales como puede ser Movistar en España.

Precisamente en el campo de los contenidos es donde está la fortaleza de Netflix. Sin embargo, los últimos lanzamientos no han terminado de contentar a los espectadores. Según reza la carta que ha enviado a los inversores, la compañía señala a Santa Clarita Diet, Una serie de catastróficas desdichas y Ultimate Beastmaster como los pilares del trimestre. Ninguna de ellas es una serie de peso, y mucho menos lo es Iron Fist. Sí que ha funcionado Por 13 Razones, pero se estrenó el último día del primer trimestre y su popularidad aún no se ha dejado notar.

Por comparar, en el primer trimestre del año pasado Netflix estrenó la cuarta temporada de House of Cards, su primera producción y uno de sus grandes activos por los fans que arrastra el Frank Underwood de Kevin Spacey. Este año los responsables de contenidos de la firma han decidido retrasar su estreno para hacerlo coincidir con la nueva entrega de Orange is the New Black en el segundo trimestre.

El verdadero motivo de ese retraso tiene nombres y apellidos: Juego de Tronos.

La séptima temporada de la serie de HBO, una de las más populares del mundo, se estrena a mediados de julio y en Netflix temen una fuga de usuarios hacia la competencia. ¿Por qué no iba a mudarse la gente para ver, por el mismo precio que en Netflix, su serie favorita en otra plataforma?

En la carta a los inversores Netflix reconoce otra cosa que debería asustar a todos los demócratas de bien: sus usuarios ya han visto más de 500 millones de horas de películas de Adam Sandler.

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